Trabajo, pareja, hijos, salud, dinero: en la vida adulta pocas veces hay un único frente abierto. Cuando varios de esos frentes se acumulan, el cuerpo y la cabeza terminan avisando, aunque no siempre de forma evidente. Consultar con un psicólogo para adultos sirve, sobre todo, para poner nombre a lo que está pasando antes de que se cronifique.
En OAPSIS Psicoterapia, atendemos terapia psicológica para adultos en consulta, en Plaza Manuel Becerra 16, 4º Dcha., 28028 Madrid.
Detrás de la ansiedad suele haber una historia concreta: un episodio traumático que se quedó sin procesar, o un conflicto que lleva demasiado tiempo gestionándose mal. A veces ese origen es identificable de inmediato (una pérdida, un despido, una ruptura); otras veces se ha ido acumulando de forma tan gradual que cuesta reconocer el punto en el que empezó. Trabajarlo desde ahí, y no únicamente desde el síntoma, es el eje de la psicoterapia de adultos que planteamos en consulta.
Cuando el malestar tiene que ver con la relación de pareja o con la dinámica familiar, este proceso individual puede complementarse con terapia de pareja o terapia familiar. Puedes revisar las condiciones de las sesiones en nuestra página de tarifas.
Hay quien llega a consulta con un motivo muy claro (un duelo reciente, una separación, un diagnóstico) y quien llega sin poder explicar del todo qué le pasa, solo que algo no funciona. Algunas señales habituales:
Ninguna de estas señales, por separado, indica necesariamente que haga falta terapia. Lo que suele marcar la diferencia es que se mantengan en el tiempo o que empiecen a condicionar decisiones del día a día: con quién se queda uno, qué trabajo acepta, si sale o se queda en casa.


Cada proceso de psicoterapia individual de adultos arranca con una o dos sesiones para entender el motivo de consulta y explicar la forma de trabajar. No se trata de rellenar un cuestionario, sino de ir situando la historia de cada persona: qué le trae ahora, qué ha probado antes, qué espera de este proceso.
A partir de ahí, las sesiones de terapia individual para adultos suelen tener una periodicidad semanal, con una duración de 45-50 minutos, aunque esto se revisa según cómo evolucione cada caso. Algunos procesos son breves y centrados en una situación puntual; otros se extienden más en el tiempo porque lo que se está trabajando tiene raíces más antiguas. En ambos casos, el ritmo lo marca la persona, no un protocolo cerrado de antemano.
Escríbenos si llevas tiempo dándole vueltas a si merece la pena empezar. Nuestros psicólogos en el barrio de Salamanca te contarán, sin ningún compromiso, cómo sería la primera sesión y qué opciones tienes.
Recibimos en Plaza Manuel Becerra 16, 4º Dcha., 28028 Madrid, junto al Barrio de Salamanca, en horario de lunes a viernes de 9:00 a 21:00. La zona cuenta con buena conexión de transporte público, lo que facilita acudir a las sesiones tanto si vienes desde el centro como desde otras zonas de Madrid.
Quien busca psicoterapia para adultos Madrid puede escribirnos para resolver dudas sobre horarios y disponibilidad antes de pedir la primera cita. También puedes consultarnos si buscas continuidad después de un proceso ya iniciado en otro centro, o si simplemente quieres saber cómo trabajamos antes de comprometerte a nada.
Si tienes dudas sobre cómo llegar a la consulta o prefieres confirmar antes un horario concreto, puedes escribirnos por teléfono al 600 700 074 / 658 153 916 o por correo a info@psicologosoapsis.es.
No. Muchas personas llegan a consulta sin poder explicar del todo qué les pasa, solo con la sensación de que algo no va bien. Aclarar el motivo de consulta es, precisamente, parte del trabajo de las primeras sesiones.
No siempre es fácil distinguirlo por cuenta propia, y en muchos casos ambas cosas están relacionadas. Un psicólogo puede ayudar a valorar qué está pasando y si conviene iniciar un proceso terapéutico.
No existe un número fijo válido para todos los casos. La duración de un proceso depende del motivo de consulta y de cómo evoluciona cada persona; esto se revisa a lo largo de las sesiones, no se determina de antemano.
Puede plantearse combinar ambos procesos o derivar hacia terapia de pareja si el terapeuta y la persona lo consideran conveniente, siempre explicándolo antes de hacer cualquier cambio.
La frecuencia habitual es semanal, aunque puede ajustarse según el momento del proceso y las necesidades de cada persona, siempre de forma consensuada.
Sí, se atiende a personas adultas en distintas etapas de la vida, adaptando el proceso al momento vital y al motivo de consulta de cada una.
